Algo de música...

jueves, 27 de marzo de 2014

Querida Felicidad

Querida Felicidad:

¿De qué vas? Me parece fatal que me hagas cargar con tu hermano Odio. Además, permanecer junto a él conlleva el tener que recibir las visitas del resto de tu familia. Y créeme que Tristeza y Soledad pueden llegar a ser bastante insoportables. A ver, que yo venía en son de paz, pero ya no aguanto más. ¿No puedes quedarte tú con Odio? Si quieres yo me ocupo de Alegría. La echo de menos.

Quizás puedas pedir ayuda a Amor, para intentar cambiar un poco a Odio. Porque, desde luego, como hasta ahora no puede seguir. Yo creo que está un poco depre, que le sienta mal que lo maldigan siempre, o que lo utilicen para referirse a cosas desagradables. Y sinceramente, lo entiendo, al fin y al cabo no es malo, pero yo no aguanto. Necesito que vuelvan Humor y Alegría a mi vida. Por favor.

Por cierto, ¿puedes ponerme en contacto con Destrucción? Tengo que pedirle ayuda para hacer "desaparecer" a ciertos monstruos como son la hipocresía, la superficialidad, la falta de respeto y un largo y triste etcétera.

Creo que eso es todo.

Adiós. Así, en plan sencillo.

A.F.

P.D. : Haz que Tristeza y Soledad se tomen unas vacaciones, en el Olvido Eterno o donde sea, pero que se vayan.

P.D. 2: No me importaría que me visitaras de vez en cuando, eh. Yo ahí lo dejo.

P.D. 3: Ahora sí, ¡adiós!

martes, 25 de marzo de 2014

No es un poema triste

Porque el tiempo olvida, 
y a mí me han olvidado con el tiempo.
Al final de mi partida,
me dejé llevar por el viento.
Así fue mi llegada
al mundo que está más dentro.
Más dentro de mi vida,
en el lugar en que nunca miento.

Quizás fue la vida misma,
la que me hizo morir viviendo.
La que me hizo perder la crisma,
y consiguió que me acabara rindiendo.
Aunque quizás no fue la vida misma,
quizás esté enloqueciendo.
Eso sí, he perdido el carisma.
Y en mi propio mar me estoy hundiendo.

¿Queda alguien que quiera ayudarme?
No creo, a nadie le importa.
¿A alguien le importa que empiece a aislarme?
Claro que no, pues mi presencia nada aporta.
¿Quién me pide ayuda y me obliga a quedarme?
Si mi compañía a nadie reconforta.
¿Quiere alguien emplear su tiempo en escucharme?
Claro que no, la vida es demasiado corta.

Aunque me he dado cuenta,
de que no es un poema triste.
Que por que mi vida sea lenta,
no debo dejar de reírme con cada mal chiste.
Y aunque en mi mente siempre haya tormenta,
la felicidad a veces de color oscuro viste.
Que tengo que intentar estar más contenta,
y no perderme por un despiste.

A.F.

lunes, 24 de marzo de 2014

No queda nadie

Fracasas, pierdes, y vuelves a fracasar. Y pierdes a la gente, dejas de importar. No eres nadie, ni a nada vas a llegar. Estás sola, nadie te puede ayudar. Tampoco quieren, pues creen que les has fallado, y no quieren que vuelva a pasar. Pero no saben que la única persona a la que has fallado eres tú misma. No saben cuánto dolor sientes, no saben cuánto te mientes. Dices que estás bien y no es cierto. No es eso lo que sientes. Pero cuando te preguntan, callas y asientes. Porque no eres valiente.

Has cambiado, has empeorado. O quizás, al dejar de mentirte has mejorado. Pero no es eso lo que sientes, pues en un velero nuevo te has embarcado. Viene el viento, te golpea. No es el viento, es el pasado. Te recuerda tu vida, y ves cómo ha cambiado. Sigue siendo el mismo dolor, pues de él nunca te has librado. Pero antes lo ocultabas y hacías sonreír a los de al lado. Ya no están contigo, ya no eres de su agrado. Asúmelo, estás sola.

No tienes a nadie que te diga: "Tranquila, estoy aquí".
A nadie que te diga: "Ey, me tienes a mí".
A nadie.

Te has apagado. Tu luz se ha fundido. Tu velero se ha hundido con el viento. Te has perdido.

No queda nadie.

A.F.

martes, 18 de marzo de 2014

Hoy hay luna llena

Hoy la Luna está realmente preciosa. Hacía tiempo que no veía una cosa tan hermosa. Tan brillante, tan mágica, es asombrosa. Es contemplarla y despierta mi mirada como si tal cosa. La acaricio con el corazón, la miro desde el salón, se está escondiendo poco a poco en un rincón. Es tan increíble su belleza, que noto que pierdo la cabeza. Es que es una maravilla cómo brilla, cual rincón oscuro con una sola bombilla. Porque por muy oscuro que esté el camino, siempre habrá una luz que te guíe hacia el destino. Que a veces lo que nos ayuda no es la claridad, sino la soledad que nos proporciona la oscuridad. La que nos ayuda a organizar la mente y a calmar un poco el alma.

Hoy hay luna llena.

Tan bella. Como una estrella. O como tú cuando sonríes por ella. Aquella chica tan bella. Cuando tu sonrisa ilumina el mundo casi tanto como la luna llena. Como cuando tu mirada se cruza con la suya y crea una conexión que amor murmulla. Es casi un instante de felicidad, encontrar miradas que se cruzan y no ocultan ninguna verdad. Y te veo así, feliz, y me alegro por ti porque por fin lo eres. Te lo mereces. La espera merece la pena muchas veces. Sonríe, que yo no puedo evitar hacerlo cuando te veo. Que me late el corazón muy deprisa, como cuando quedaba un minuto para el recreo. Y veo que ella, la bonita chica, te ha enamorado, que cuando la ves te sonrojas y te quedas muy callado.

Ojalá pudiera ser "ella".

Pero esta noche hay luna llena. Una señal en el cielo, el reflejo de mi mayor anhelo. El de tenerte, en mis brazos, para siempre. Y no perderte. Esta noche su brillo refleja mi cariño, por eso es tan intenso, porque cada día de ti más me encariño.

A.F.

viernes, 14 de marzo de 2014

No te rindes pero dejas de intentar

Es difícil asimilar la pérdida de algo que nunca fue tuyo. Pero llega un momento, en un día que creías algo más lejano, en el que notas que pierdes lo que más quieres aunque nunca te haya llegado a pertenecer. No te rindes, pero dejas de intentar y empiezas a enloquecer. Te das cuenta de que ha sido tan sólo una ilusión, que te hundes en el mar de tus propias lágrimas. Pero no puedes culpar a nadie, pues nadie te prestó atención, y fuiste por ti misma a la perdición. Dicen que quien vive de ilusiones muere de decepciones y dicen bien. Porque encontrarte en la ilusión hace que te pierdas en la realidad. Y cuando vuelves, acabas recibiendo una patada en toda la cara, que la vida misma te da. Es esa patada la que te hiere sin armas y hace que tu interior arda en llamas. Llamas que te envuelven, que te queman por dentro, te vacían y aunque a veces cedan siempre vuelven. Pues son el precio a pagar por haber creído que te pertenecía algo que nunca fue tuyo. Por querer más de la cuenta y acabar contando cuentos que creíste ciertos.

Después del vacío de asimilar que ya no te queda nada, por haber perdido lo que más querías, llega la decepción, que te enseña cómo lo que estuvo a punto de caer en tus manos, acaba cayendo en otras. Manos perfectas, claro, un cuerpo totalmente diferente al tuyo, perfecto, sin ningún defecto, de rostro bonito y personalidad atractiva. Además de que contiene un corazón que hirió al tuyo tiempo atrás. Un ligero sentimiento de odio llega a tu mente, y ves cómo se cruzan las miradas de ambos cuerpos. Y el tuyo no se incluye, y eso te mata, y es entonces cuando no hay nada que te ayude. Se intercambian risas que acaban convirtiéndose en sonrisas, y el amor se acerca para dar un toque a las mismas. A ti lo único que se te acerca es la decepción, la rabia, y el maldito dolor que últimamente te frecuenta. Y sigues viendo cómo se aleja la persona que creías tuya aunque supieras que no lo era, pero, de alguna forma, tenías la ilusión de creer en el "Quizás, algún día...".

Ya no te queda nada que hacer, por lo tanto insistes en lo mismo de siempre. En intentar olvidar aunque sepas que es imposible. En intentar ocultarlo en el silencio, aunque tu rostro se vuelva sensible. Casi tanto como tu alma, la cual es cada vez más débil. Y al final ocurre...

No te rindes pero dejas de intentar.

A.F.

martes, 11 de marzo de 2014

Quizás es amor

Qué alegría siente mi alma cuando te ve llegar, cuando observa tu rostro por la puerta pasar. Y se me para el corazón, en serio, y me llego a asustar. Porque es posible que tu sola presencia me haga volar. Es algo hermoso, como tu sonrisa, como tú, como el mar. Tu sonrisa. Madre mía tu sonrisa. Mostrándola un instante ya consigues hacer a mis ojos brillar. Cualquiera diría que cuando te vas, me pondría a llorar. Cualquiera se equivoca, porque yo correría a abrazarte para no soltarte jamás, para ver de nuevo tu sonrisa, la cual no consigo olvidar. ¿Cómo olvidar algo que consiguió hacerme despertar? Despertar, a tu lado, por el resto de mis días, nada más me podría alegrar. ¿Es amor? No lo sé, pues amor no siempre significa amar. Y desde luego no diría que te amo, sino que cada día lo intentaría demostrar. Quizás es amor.

Bonito final, eh, pero he de confesar que ahí no puedo acabar. Pues no es cierto que no dejo de intentar. Más bien no intento, ni siquiera olvidar. Porque no merece el olvido alguien que ha dado tanto para recordar. Y quiero seguir recordando, aunque no creo que merezca la pena continuar. Seguiré apreciando su sonrisa, para la mía poder mostrar. Seguiré mirándole aunque nadie me pueda pillar. Porque somos como la aguja y el pajar; él sería la aguja que se esconde y yo la que la intenta encontrar. Necesitaría años para poder lograr quitar todo lo que la rodea, y hacerla hacia mí mirar, pero es algo por lo que merece la pena luchar. Así que tendré que esperar. Aunque quizás es realmente amor y lo pueda lograr. Sólo le pido una cosa, que siga sonriendo que es lo que me hace a mí avanzar.

A.F.

lunes, 10 de marzo de 2014

Sonrisas y miradas

Sonrisas que mueren por miradas que matan. Porque hay veces que miran y espantan. Aunque en el fondo son perfectas, dolorosas, y que encantan. Pero siguen siendo dolorosas, porque gritan lo que los labios siempre callan. Es un intercambio de confesiones que el alma matan. Lloran, lloran y gritan y no ceden, no descansan. Pero son esas mismas miradas y sonrisas las que ayudan a los corazones y así avanzan. Es complicado.

Es complicado entenderlo, que nadie quiere saberlo. Pues duele admitir que lo que un día te hizo fuerte está ahora lejos. Cuesta creerlo. Pero a veces es mejor no tenerlo, esperar a que llegue otra sonrisa que te llene la vida y te haga olvidarlo. Olvidar que algún día moriste al perderlo.

Pero a veces pierdes porque vas a ganar luego, porque llegará la brisa que calme tu fuego. Espera una sonrisa que con la tuya vaya a juego, pues después serás feliz de nuevo.

A.F.

viernes, 7 de marzo de 2014

Si supieras tantas cosas...

¿He vuelto a lo mismo de siempre? Al dolor, a la soledad, al triste pensamiento de que no hay nada nuevo, de que siempre volverá a ser septiembre. Con el frío, oscurece, y el vacío duele tanto que parece que muerde...

No sé, esta vez es algo distinto.

Es un pensamiento frágil, vuelvo a ser débil, no puedo, me siento imbécil. No me gusta el mundo, no me gusta la gente, no me gusto yo. Me siento invasora aquí, no me siento cómoda. Sí que soy imbécil, sí. O quizá sea sólo que cada vez que siento que no te tengo me pierdo. Insegura, torpe, un poco (muy) idiota. Que no sé expresar con palabras lo lejos que me siento del lugar en el que me encuentro. Ni siquiera me encuentro, qué ironía, eh. Me imagino mundos y viajo por ellos en cada momento. Ojalá pudiera viajar por ellos para siempre, me agradan más que nuestro planeta. Sueño despierta y no me duermo. Porque dormir sin ti resulta vacío, parece un engaño. No sé por qué, pero te extraño.

Si supieras que eres la única razón por la que vuelvo a la realidad, cuando noto que viajo demasiado por mis sueños... Que sencillamente eres la razón por la que me levanto cuando me caigo. Y mira si soy torpe que tropiezo con la misma piedra unas cien veces al día. Y tú haces que a pesar de todo me levante. Si supieras que cada sonrisa tuya aviva mi alma y la hace sonreír también... Que has hecho lo imposible, que me has hecho feliz, o casi. Si supieras que tu sola presencia me hace un poco más feliz...

Si supieras tantas cosas...

Pero sé que no cambiaría nada, que aunque lo supieras no pasaría nada. Porque no soy lo que buscas, y tú eres lo que he encontrado. Y me alegro, pero quisiera seguir alegrándome en secreto. Sí que soy imbécil, sí, pero es lo que ha tocado.

Gracias. Sobre todo eso, gracias por todo y por nada. Y por existir.

A.F.